(Recomendable escuchar con esta música, le va que ni pintada...)
Se quedó en silencio y no dijo nada más mientras sollozaba contra el pecho de Victor, no había sido capaz de soltarle lo que pensaba, simplemente lo había endulzado y le había dado mil vueltas para no decir la verdad.
-¿Cual es el problema?- Él la acurrucaba contra su pecho acariciándole el pelo.
-¿Eres feliz...?- Ella intentó no respirar para retener la tromba de lágrimas que amenazaban con inundar la cama.
-Claro que si...¿A que viene esa pregunta?- Le besó la frente y aun la apretó más contra él.
-¿Por qué bebes entonces?- Ahí estaba ella, muriéndose por dentro, con la imagen de meses antes destrozándola por dentro, lo recordaba todo aunque deseaba más que nada en el mundo olvidarlo.
En su cabeza Victor aparecía abriéndole la puerta en ropa interior, y jurándole que no había nadie con él...y entonces solo recordaba el olor del alcohol, las ganas que tenía de salir corriendo, la ansiedad que la ancló al suelo impidiéndole mover los pies, las lágrimas que amenazaron con ahogarla si intentaba hablar, el miedo, la incertidumbre helada que hacía juego con la noche, la ternura rompiéndose en su pecho como si fuese una figura de cristal, y sobretodo...su confianza hecha añicos contra su corazón clavándole los pedazos lo suficientemente adentro como para matarla.
Y aunque esa noche no murió...ahí estaba ella, abrazando a la persona que más amaba en el mundo...y temiendo que bebiese una sola gota más por si volvía a mentirla y terminaba de rematarla, por si volvía ha hacer algo que le doliese tanto, por si volvía a llevar a su casa a alguna chica que no fuese ella...por si nada de lo que había intentado darle fuese suficiente.
Se separaron...y ella sonrió ingenua creyendo que no tenía nada por lo que temer.
-El sábado saldré de fiesta, y ...me apetece beber...- Victor se levantó de la cama, y ella sintió una larga punzada atravesándola hasta lo más profundo de su alma...como no podía gritar, como no tenía donde esconderse, como no podía llorar...simplemente se murió, se murió en silencio y por dentro.
-¿Te pasa algo?- Él le agarró la mano y Marta le miró.
-No, no pasa nada-