29 marzo 2010

Por favor, patéame el culo

Es una sensación fría, la de soledad.

La mayoría de la gente no lo siente, ni siquiera se da cuenta de los escalofríos que produce una casa vacía, de como sus paredes lloran sobre la única persona que se mantiene entre ellas...

Desgraciadamente yo no soy como la mayoría de la gente.

La ausencia de un "buenas noches", la desesperación del silencio, la oscuridad de las noches sin luna, el simple llanto de los peluches que parecen vivos pero jamás lo estuvieron.

Solo deseando...escuchar su voz aunque sea de lejos, necesitando al menos una caricia...o que alguien pese a tu lado en el colchón.

16 marzo 2010

¿Qué ha pasado...con el tiempo?

Me despierto, mi hermana se tira sobre mi "¡Felicidades!" grita, es cierto, lo había olvidado, hoy es mi cumpleaños, 17 primaveras inolvidables, y en gran parte imposibles de superar.

Esa es mi tarta, sonrío, cierro los ojos, soplo las velas.

He pedido el deseo, ¿pero qué es esto? ¿donde estoy? ya no hay tarta, ni mi hermana me despierta, ni siquiera la casa o yo parecemos las mismas...

Este año cumplo 20, y parece imposible que el tiempo se me haya escapado tan rápido de las manos.

Sin embargo, ¿Qué es eso? suena mi móvil, abro la puerta de mi casa, es él, me sonríe, me besa, me invita a que nos vayamos, y sin dudarlo un momento pienso...que jamás podría ser tan feliz como ahora cuando me doy cuenta...que cumplo un año más, ...un día más junto a él y el resto...no importa.

08 marzo 2010

En el lago de lo absurdo




Marta se acercó al lago y observó su reflejo en el agua.

-Tú no eres distinta a mi...acabarás desvaneciendote en el momento que alguien turbie las aguas o yo me levante de este sitio...dependes de mi, como yo de él para existir...- Suspiró suavemente y dirigió uno de sus dedos al agua como queriendo acariciar los labios húmedos de su refracción acuática, entonces la Marta del lago sonrió, y como si siempre hubiese estado bajo aquel fino manto transparente se levantó dejando caer finas gotas resbalando de su cuerpo, la Marta de la tierra no daba crédito a sus ojos y se sentó desconcertada.

Aquella que había emergido del lago le tendió la mano y la miró a los ojos mientras la ayudaba a ponerse en pie
-Yo si soy distinta a ti, nací de tu reflejo, crecí con él, aprendi de tus errores, desaparecí cuando te fuiste y reaparecí cuando te asomaste de nuevo al lago, sin embargo, cuando no me miras aun existo...la diferencia entre tú y yo...es que tú no sabes existir sin él, y al final un día, simplemente, tus aguas se turbiarán y desaparecerás como un recuerdo lejano-

Ambas quedaron en silencio ante la evidencia y la que aun permanecía seca rompió a llorar, durante horas, y días, tan solo abrazada por su antiguo reflejo, quizás ella se quedó allí porque ya estaba mojada y una lágrima más, o una menos no iban a cambiar su historia.

Al final, el llanto cesó, se abrazaron...y Marta debió aprender de su reflejo como vivir fuera del agua, porque sin darse cuenta...ella siempre había estado sumergida... ahogándose.