Los pasos lentos, creo que es la primera vez que estoy totalmente segura de a donde me dirijo...levanto la vista, una fina tela me nubla la visión, pero es una imagen agradable.
La gente sonríe mientras paso a su lado moviendo la boca en silencio, comienza a dolerme la mandíbula, más por las ansias que por el gesto.
"Felicidades" parecen decir, claro que nunca he sido buena leyendo los labios...
Un ramo de oloroso azahar cuelga entre mis dedos, miro al frente, aquel gran hombre debe ser MI hombre.
Se gira y me sonríe, nervioso, feliz..., llego hasta él, levanta la gasa que voletea ante mis ojos y me besa la frente.
Lloro, pero es la alegría la que me roza las mejillas.
Estoy allí, con él, y para mi...no existe nada más.
Lloro, pero es la alegría la que me roza las mejillas.
Estoy allí, con él, y para mi...no existe nada más.
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