28 febrero 2010

...Sobre eso que no tengo

Casi rompo a llorar cuando me miraste y dijiste totalmente convencido que yo no sentía celos, entonces desee que ojalá fuese así, porque aquella tarde pasé una de las peores horas de mi vida.
Piensas que por callarme y sonreír soy la novia más segura del mundo, y una vez más, no sabes como desearía serlo, confiar en mi misma, decirme que no serías capaz de cambiarme por nadie.

Mi enfermedad llega a tal extremo que siento como si las mayores amenazas de que me dejes fueran tus amigos, como si el pasar menos tiempo con ellos te artase y tomases la decisión de que absorbo demasiado de tu vida...

Nunca me había sentido así, con ganas de gritar, de irme, de dejar de existir...y sin embargo allí estaba aquel sentimiento desgarrando mis entrañas...que asco, yo, que no conocía los celos.

¿Y qué iba a hacer, acercarme a ti como si pintase algo en esa escena y abrazarte? Nunca me ha gustado sobrar, y aunque sabía que no lo hacía aquel vacío horrible me decía que me estuviese quieta, que no le mirase, que intentase concentrarme en mi propia conversación...pero me sentía como la niña a la que castigan sin su manta favorita, y pasa frío mientras llora por cuanto la echa de menos, aunque sea por unos minutos.

De eso tenia ganas, de llorar, ese era mi vacío, y solo me empujaba a sentirme totalmente estúpida.

Volviste, me abrazaste y no tardé dos segundos en volver a sentirme como la mujer más feliz del mundo, pero últimamente el sentimiento es cada vez mayor, incluso con mis propias amigas en las cuales confío, siento como si pudiesen apartarte de mi cuando te halagan, aunque yo sepa que esos cumplidos son las mayores verdades del mundo.

Y como nunca me había sentido celosa antes, me dolía...porque sigo sin tener ni idea de como controlarlo...pese a amarte con toda mi alma y no dudar ni un segundo de que tu hagas lo mismo.

No estoy rara...estoy celosa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario