Marta quiere dormir, está cansada...se arranca la piel a mordiscos y con ella se desprende del dolor que le causan las palabras de todos aquellos que creen ser mejores.
Entabla conversación con su reflejo en el espejo, ese que tiempo atrás la insultó y la obligó a morir por dentro, ese al que culpa de todos los males que la afligen.
Decide que nunca fue buen compañero y le da la espalda pero las voces la persiguen....voces que hoy empiezan, pero jamás acabarán.
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