Le amo, y si le quisiese más el mundo consciente se destruiría.
No me importa esperarlo toda una vida en la parada del tranvía, no me importa vivir entre glaciares, no me importa que un tsunami amenace con ahogarme o la lava de un volcán me roce la piel.

Mira qué bonito. ¡Federico, más te vale que leas este blog!
ResponderEliminarLeído está. Y sí, es precioso, pero nunca tanto como cada segundo que paso a su lado. Por eso no pretendí comentar nada en el blog. Todo lo que pueda decir con palabras se queda corto.
ResponderEliminarCuándo te va a quedar claro PUTA? Sí soy Daura!
ResponderEliminar