Sus miradas se cruzaron por primera vez a la tenue luz de la luna, él sonrió levemente, ella recordó esos ojos en un segundo.
Pasaron la noche juntos, acompañados del resto de la gente que para ella nada significaban desde el primer paso dentro de aquella casa, solo podía estar atenta de él, de su extraña mirada casi triste, de sus labios tiernos y en declive y se preguntó que podía atormentar a un ángel.
El cielo aclaró demasiado aprisa, y la hora de irse llegó demasiado pronto...como todas las cosas malas, pero ella seguía bajo el influjo de aquel hombre que ya la había echo suya.
La perfección se convirtó en su don natural, él lo era todo, y ella no tenía nada, comenzaron a mandarse cartas y poco a poco un hueco dentro de su pecho fue creciendo, para dejar entrar a aquel hombre al que ya pertenecía...
Y como era de esperar al fin llegó el día en que sus labios pudieron alcanzar el nectar que tanto deseaba, acariciar su piel, su boca, sus manos...y como si la belleza del momento le hubiese clavado un cuchillo echó a llorar y se fue, para volver cada noche desde entonces a recuperar los delirios de su boca.
Cada momento, cada caricia, cada beso, cada abrazo...Todo es perfecto a tu lado amor...Solo tu haces que cada dia quiera mas...
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