23 agosto 2010

Huye

Está encadenada, encerrada en una habitación muy oscura, húmeda, con ese repugnante aire cargado de miedo, intenta ver algo, tiene los ojos de par en par, y a penas distingue sus propias rodillas, yacientes contra su pecho.
Su respiración está acelerada, sabe lo que va a pasar, conoce su destino, poco a poco lo asume, se relaja, se entrega.
Lleva horas allí dentro, en un total silencio, ni siquiera una triste rata que pasaba por la celda en busca de comida se ha atrevido ha hacer ruido, y cogiendo unas migajas de pan ha vuelto a escabullirse entre las sombras de su cubil.
Ella comienza a cuestionarse el final de su historia, de su cuento, de su novela, de aquel misterio que la había empujado a ninguna parte mientras las cadenas le apretaban muñecas y tobillos.
Oye un ruido, intenta moverse, se percata de otra atadura en su cuello apretándola más aun contra la pared, la rata se asusta también, sale corriendo, tropieza y se golpea contra la pared antes de entrar en el agujero de enfrente. 
Una puerta se abre de repente, la luz da de lleno en sus ojos, sonrie al notar el helado tacto de la pistola en su cabeza.

-Adios-

Un sordo sonido acompañado por su eco recorre todas las estancias, la rata asoma su hocico, lame la sangre del suelo, la recorre un escalofrío y huye...lo más rápido que puede, antes de que su cuento tambien escriba las tres letras, que algún día llegarán, pero que aun no espera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario