09 agosto 2010

Leah y Aleshka

Leah vagaba por las calles sin rumbo fijo, sus pupilas estaban creciendo, había perdido los nervios, pocos eran los humanos que conocían las necesidades de un vampiro que aun no había muerto.

Momentos antes se había sentido el dueño y señor del mundo, y ahora tan solo merodeaba los alrededores con la esperanza de calmarse sin necesidad de la sangre, a lo lejos, una enorme cruz recortaba el cielo nocturno y él se acercó tambaleante.

Una joven estaba sentada en el suelo, apoyada en los muros del enorme edificio con la cabeza en las rodillas, él olió la sangre que emanaba del pecho de la muchacha y sus pupilas se ensancharon hasta tocar los bordes de su iris, ya no quedaba atisbo de color en aquella mirada.

Ella levantó la vista al percatarse de la presencia de aquel maltrecho muchacho, con los vaqueros rotos y la camisa echa jirones, se apoyó en la pared para poder levantarse, y aunque la herida de su pecho tiraba de ella hacia el suelo logró ponerse en pie.

Sus ojos verdes centellearon en la noche cuando olvidandose de sus heridas dirigió las manos hacia el muchacho y le presto la escasa ayuda que en esos momentos podía ofrecer, dolorida como estaba.

Leah, conmovido por tal acto pareció olvidar sus instintos y devolviendole el color miel a su mirada la estrechó entre sus brazos, aspirando el dulce aroma de la humanidad, no supo en que momento, pero debido a la pérdida de sangre la joven se desmayó sobre sus brazos, y este, abrazandola contra su pecho la elevó y la internó en la iglesia en busca de la ayuda divina.

Pasaron días tras aquel encuentro, y el joven no pudo olvidar el instante en que su piel quedó bajo la protección de aquellos temblorosos y cansados brazos, de nuevo, como el resto de mañanas, sacó el colgante que se había desprendido del cuello de aquella chica y leyó su nombre grabado detrás con total predilección mientras desnudaba sus afilados colmillos.

-Aleshka...-

Y sus susurros se perdían en la anhelante noche, deshecha por volver a reunir a aquel joven de alma en pena con la muchacha que le había librado de beber sangre un día más.

1 comentario:

  1. ¡Qué bien que pongas tus textos por aquí! :D
    Yo he vuelto a las andadas del blog y me pasaré mucho por aquí :D.

    Tus textos siempre son(L)

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