Sabían que no era una despedida, sino un comienzo, y el tiempo los empujaba ansioso por ver el final del principio, al igual que la musica que los acompañaba con el suave tono de la lluvia repiqueteando contra el cristal.
Tan solo se abrazaron, sus olores se mezclaron, ella sintió que jamás había vivido un momento tan perfecto y mágico como el que ahora podía acariciar con sus manos, susurró unas palabras que nunca llegaron a los oídos de su acompañante, pero que más tarde el formuló en alto "te quiero"
Pese a que su cuerpo no paraba de temblar y sus ojos estaban bañados por una mezcla de lluvia y miedo, encontró los labios de él al final de una caricia eterna y los sintió por primera vez como suyos, su estomago experimentó esa terrible punzada en la que jamás había creído, y dejó de pensar en el mañana para agarrarse a lo que tenía ahora.
El momento perfecto, porque no necesitó palabras para porfin poder expresar cada uno de sus sentimientos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario