15 diciembre 2009

Volvi a nacer, cuando no creía en nada...

Marcó un antes y un después en mi vida




Quizás suene tópico, y la misma persona que lo escuche pensará que soy una cursi, que cosas así ya no pasan, que el mundo no está echo para este tipo de momentos.



Una vez me preguntaron por el día más importante de mi vida, esa experiencia que logra cambiarte completamente, y me costó llegar a una sola.



Pensé en mi hospitalización, que me cambió totalmente, pero … realmente estoy harta de que las cosas más tristes sean las que más me marquen, luego comprendí que estaba viviendo uno de esos momentos, de esos cambios, de esas experiencias.



Si, es normal, lo siento ahora mismo, y cada día me muestra una parte nueva de mí que no conocía.



Seguro que alguna vez has tenido el sentimiento de que esperas algo con demasiadas ansias, crees que será un instante perfecto e inigualable, y cuando al fin llega pueden pasarte dos cosas, que te desilusione el resultado o que sea incluso más intenso de lo que esperabas.



Me pasó con sus labios, con aquellos que deseé alcanzar por demasiado tiempo y temí no llegar a rozar jamás, en cada abrazo, en cada caricia, en cada “te quiero”, las posibilidades de estrecharlo entre mis brazos se esfumaban al decir “Buenas noches” e irme de su lado, como si en realidad mi mente dejase de pensar en él algún momento de mi existencia, como si mis manos no temblasen jamás al contacto de las suyas.



Siempre creí que los cuentos de hadas y las personas exageraban demasiado el sentimiento, que las mariposas en el estómago no existían, que las pupilas no se dilataban, que el corazón no iba más deprisa, pensé que todo aquello que decían sufrir al ver a la persona que amaban era mentira, e incluso llegué a la conclusión de que si el amor existía de verdad no estaba hecho para mi.



Pero al fin llegó aquel día, y al alcanzar sus labios pude también contemplar todas aquellas cosas que había creído que eran mentira …



El estómago se encerró en si mismo, los párpados me pesaron más que nunca, las manos me temblaron y el pulso hizo que mi corazón se acelerase hasta el punto en que creí que me saldría propulsado del pecho, las mariposas debieron colarse por mi garganta en algún momento en que no miré, porque allí estaban, revoloteando en mi estómago, ansiosas de salir.



Mi momento perfecto, mi antes y después, existió por fin al descubrir que el amor no era fruto de mentes privilegiadas con la imaginación, mi momento perfecto fue cuando me di cuenta de que estaba enamorada de ti.


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